• martacodeseda

Mitos y verdades sobre la terapia psicológica

Aunque la cosa va mejorando con los años, es innegable que siguen circulando algunos mitos y creencias erróneas en torno a la figura del psicólogo/a y de la terapia. Por eso, nos hemos puesto manos a la obra y te hemos preparado un recopilatorio de aquellos errores de concepto que más nos encontramos, para que puedas hacerte una idea más clara de lo que te encontrarás si decides comenzar un proceso terapéutico. ¿Preparad@? Vamos allá.


Ir terapia es para los locos, o para la gente que está muy, muy mal.


Este es el mito más frecuente y uno de los que menos sentido tiene. Dejando a un lado lo difusa que está la línea entre lo “patológico” y lo “saludable” a nivel psicológico, podemos decir con seguridad que ir a terapia es para todo ser humano. Ir a terapia consiste en encontrar soluciones a problemas en los que nos encontramos atrapadxs, ya sean conductuales, emocionales o relacionales, o bien aprender a gestionar de forma positiva nuestros pensamientos.


La terapia no necesariamente “cura” un trastorno o una crisis en concreto, sino que está dirigida a todas aquellas personas que busquen mejorar y desarrollarse.


Debería poder solucionar mis problemas por mí mismo. Si voy a terapia soy débil.


La capacidad para pedir ayuda no sólo no es un símbolo de debilidad, sino que indica una gran fortaleza. Hace falta valor y ganas para iniciar un proceso terapéutico que, en ocasiones, pasa por destapar una herida con el fin de cerrarla para siempre. Cuando nos excusamos en esta creencia para no buscar ayuda, lo que estamos haciendo es ceder ante el miedo, porque preferimos vivir siempre con nuestro problema a darnos la oportunidad de resolverlo y mejorar.


Para qué voy a ir al psicólogo si puedo hablar con un amigo.


Nadie puede negar que una buena conversación con un amigx es algo muy terapéutico, pero no es y nunca será terapia. Algunas personas piensan que ir al psicólogx es hablar una hora sobre tu problema e irte con algún consejo, pero nada más lejos de la realidad. El proceso comienza con una evaluación muy estructurada por parte del terapeuta, que funcionará como un espejo en el que podrás ver cómo unos problemas realmente están conectados con otros, cómo algunas creencias que creías válidas son las responsables de problemas que sí percibes, y a partir de ahí establecer unos objetivos terapéuticos a tu medida.


Después, trabajarás herramientas prácticas que te ayudarán a cumplir esos objetivos, mientras se crea un espacio de confianza y trabajo en el que podrás obtener una perspectiva objetiva y profesional de aquellos temas que decidas poner sobre la mesa.

Resumiendo, una conversación con un amigx nos va a dar la oportunidad de desahogarnos y de ver una perspectiva distinta a la nuestra que efectivamente puede ayudarnos, pero poco más. De hecho, ¿te cuento un secreto? Ni siquiera nosotras, que trabajamos en consulta procesos terapéuticos todos los días, podemos hacer lo mismo con nuestros amigos y amigas. Simplemente, es un contexto diferente.


Voy a ir a terapia y a que el psicólogo “me arregle”


Ay, el día que tengamos la varita mágica para arreglar mentes…


La terapia psicológica es un proceso muy activo por parte del paciente, y el psicólogx no puede “arreglarte” nada si tú no pones de tu parte. Entre terapeuta y paciente se establece una relación de confianza, de trabajo y de compromiso por el proceso, que va a permitir que se vaya construyendo el cambio.


Nosotras ponemos el cómo, pero sólo tú puedes hacerlo realidad.


No creo en los psicólogos


Mi favorito. Cuando lo oigo me siento como si fuera una especie de bruja, como si mi profesión se basara en echar ojo de sapo y cola de dragón en un caldero.


La psicología no es algo en lo que creer o no creer, es una ciencia. Eso quiere decir que se rige mediante el modelo y método científico, que las estructuras y las técnicas que aplicamos tienen validez probada, que las personas que la ejercemos hemos estudiado una carrera universitaria, un máster y nunca dejamos de formarnos para estar al día, que la conducta y la mente humana han sido analizadas durante décadas para poder ofrecer el conocimiento que tenemos hoy en día y obtener las técnicas que utilizamos.


Así como tenemos claro que cuando tenemos fiebre debemos ir al médico, es importante que también tenemos claro que cuando tenemos un problema de tipo psicológico, emocional o relacional debemos acudir a un psicólogo o psicóloga que nos ayude. Y sí, puedes tener la total tranquilidad de que lo que vas a recibir es igual de científico y válido.



Espero haberte ayudado a entender mejor la figura del terapeuta y a que te hagas una idea más realista y más clara de lo que hacemos. ¿Se te ocurre algún otro mito que hayas oído? Ojalá lo compartas con nosotras, ¡escríbenos un mensaje!

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